25 DE SEPTIEMBRE, DÍA MUNDIAL DEL FARMACEÚTICO
Iván Ramos Niño, natural de El Campo de Peñaranda, es uno de los rostros más conocidos de la comarca y unido, desde hace dos décadas, al día a día en la plaza de España de la cabecera de comarca, Peñaranda, donde trabaja en la Farmacia Castillo desde que acabó la carrera universitaria. Desde hace ocho años es, además, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Salamanca, ostentando el cargo de Vocal de Dermofarmacia. Cada 25 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Farmacéutico y en NOTICIAS A TIEMPO queremos hoy acercarnos un poco más a la figura profesional que encontramos tras el mostrador de una farmacia.
1-¿Cree que está suficientemente valorada la labor del farmacéutico?
-Yo creo que cada vez está más valorada, y eso es una muy buena noticia. El farmacéutico es probablemente uno de los profesionales sanitarios más accesibles: no hace falta pedir cita para entrar en una farmacia, y muchas veces somos el primer profesional sanitario al que una persona consulta cuando tiene un problema. Y hay algo que para mí tiene muchísimo valor: la confianza. El paciente entra en la farmacia y sabe que puede preguntar desde algo muy sencillo hasta algo que le preocupa muchísimo.
¿Que todavía podemos estar más valorados? Por supuesto. Creo que tenemos muchísimo potencial para seguir desarrollando nuestro papel asistencial y que la sociedad conozca todo lo que podemos aportar más allá de dispensar un medicamento. Pero, sinceramente, creo que estamos en un momento muy bonito para la profesión.
2-En cierto modo, se llega casi a convertir en un «confesor» de los clientes.
-Totalmente. Y a veces somos farmacéuticos, psicólogos improvisados, consejeros y hasta investigadores privados… todo en la misma mañana. Jajaja. La farmacia es un lugar donde existe mucha confianza y eso hace que la gente cuente cosas que quizá no cuenta en otros sitios. Y eso es un privilegio, pero también una responsabilidad enorme. Además, muchas veces la persona no viene solamente a buscar un medicamento. Viene a preguntar: “¿Esto es normal?”, “¿Qué puedo hacer?”, “¿Debería preocuparme?”. Y ahí el papel del farmacéutico es escuchar, orientar y, cuando corresponde, derivar al médico.
Esa cercanía creo que es una de las grandes fortalezas de nuestra profesión.
3-¿Cuál ha sido la gran evolución de las farmacias hasta llegar a día de hoy?
-La evolución ha sido enorme. Hemos pasado de una farmacia mucho más centrada en la elaboración y dispensación de medicamentos a una farmacia que ofrece cada vez más servicios sanitarios y que tiene al paciente en el centro. La tecnología también ha cambiado muchísimo nuestra forma de trabajar: receta electrónica, sistemas de información, comunicación con otros profesionales sanitarios…
Pero hay algo que no ha cambiado y que espero que nunca cambie: la relación personal con el paciente. Podemos tener toda la tecnología del mundo, pero si una persona entra en la farmacia y sale sintiendo que alguien la ha escuchado y le ha ayudado, seguimos haciendo farmacia de verdad.
4-¿Siguen haciéndose las recordadas fórmulas magistrales?
-Sí, y además siguen teniendo muchísimo sentido. Es verdad que ya no tienen el protagonismo que tenían hace décadas porque hoy disponemos de una enorme variedad de medicamentos comercializados, pero hay situaciones en las que necesitamos adaptar un tratamiento a las necesidades concretas de un paciente: una determinada dosis, una forma farmacéutica concreta, una combinación específica de principios activos…Ahí aparece la fórmula magistral.
Y tiene algo muy bonito: es probablemente una de las partes de la farmacia donde más se ve ese concepto de “hacer un medicamento para una persona concreta”. Es una farmacia muy personalizada. Así que sí, las fórmulas magistrales siguen vivas. Quizá ya no vemos al farmacéutico con el mortero constantemente en la mano… pero el mortero no ha desaparecido.

5-¿Cuál es la principal reivindicación del sector actualmente?
-Yo creo que la principal reivindicación es que se reconozca todavía más el papel sanitario que puede y debe desempeñar el farmacéutico. Tenemos una red de más de 22.000 farmacias en España, estamos muy cerca del paciente y somos muchas veces el profesional sanitario al que primero acude una persona.
Entonces, creo que tenemos que aprovechar mucho más ese potencial: prevención, educacióny sanitaria, seguimiento de tratamientos, mejorar la adherencia, detección de determinados problemas de salud… Hay muchas cosas que ya hacemos y otras muchas que podríamos hacer todavía mejor si estuvieran plenamente integradas y reconocidas dentro del sistema sanitario.
Y aquí sí que reivindicaría algo: si queremos una sanidad más cercana, más preventiva y más eficiente, tenemos que aprovechar todos los recursos sanitarios que tenemos a nuestra disposición, y el farmacéutico es uno de ellos. No pedimos sustituir a ningún otro profesional sanitario; al contrario, pedimos trabajar más coordinadamente con médicos, enfermeros y el resto de profesionales. Porque al final, cuantos más profesionales trabajemos juntos por el paciente, mejor será la atención que podamos ofrecer.
6-¿Qué ha supuesto la receta electrónica?
-Ha supuesto un cambio enorme y, sobre todo, ha mejorado muchísimo la seguridad y la comodidad tanto para el paciente como para los profesionales sanitarios. Ha reducido muchos errores derivados de la interpretación de una receta manuscrita, facilita la continuidad de los tratamientos y permite que el paciente pueda recoger su medicación de una manera mucho más sencilla.
Y también ha cambiado nuestro trabajo. Hemos ganado tiempo en determinadas tareas administrativas que podemos dedicar a lo que realmente importa: atender al paciente. La tecnología, cuando está bien utilizada, no debería alejarnos del paciente, sino permitirnos dedicar más tiempo a él.
7-La «pregunta del millón» (risas), ahora es más fácil con la receta electrónica pero ¿cómo lograba entender un farmacéutico lo que escribía el médico?
-¡Eso era una especialidad dentro de la profesión! Jajaja. Había farmacéuticos que desarrollaban una capacidad de interpretación de jeroglíficos extraordinaria. A veces mirabas una receta y pensabas: “Esto no lo entiende ni quien lo ha escrito”. Pero también hay que decir que existía mucha comunicación entre médico y farmacéutico. Cuando tenías una duda, llamabas, preguntabas y se solucionaba.
Ahora, con la receta electrónica, afortunadamente, hemos dejado atrás buena parte de ese problema. Y yo creo que todos hemos ganado: médicos, farmacéuticos y, sobre todo, pacientes. Aunque reconozco que aquella capacidad de descifrar letras imposibles tenía su mérito… era casi un superpoder farmacéutico.
8-Seguro que tiene en sus años de profesión alguna anécdota curiosa, simpática y confesable.
-Hay muchas, y algunas son de ésas que solamente pueden ocurrir en una farmacia. Al final trabajamos de cara al público y tratamos con personas de todas las edades, con sus preocupaciones, sus despistes y también sus ocurrencias. Y creo que precisamente esas situaciones son las que hacen que la profesión sea tan bonita. Puedes tener un día de muchísimo trabajo, pero de repente ocurre algo así, te echas unas risas con el paciente y recuerdas que detrás de cada receta, de cada tratamiento y de cada consulta hay una persona. Y eso es, al final, lo que hace especial a la farmacia. Hay anécdotas pero no son mías…son de Salva y su hermano.
Si tuviera que elegir una mía tal vez sería la que me ocurrió estando una jornada haciendo guardia en la farmacia y aparecieron los agentes de la Guardia Civil que habían incautado una plantación de marihuana y traían las plantas recogidas en una bolsa grande de basura para pesarlas en la báscula que tenemos aquí y así lo hicieron. Te puedes imaginar el olor que quedó después en el establecimiento y lo que podría haber pensado cualquier cliente que entrase después (risas).













