Las Ferias y Fiestas de Peñaranda han vuelto a demostrar este viernes su capacidad para reunir a vecinos de todas las edades con una jornada en la que los más pequeños y los mayores han sido los grandes protagonistas.
La programación arrancó al mediodía en la Plaza de España con el espectáculo de magia del mago Osky, una propuesta especialmente dirigida al público familiar que consiguió reunir a numerosos niños y adultos en torno a una actuación llena de sorpresas, humor e ilusión.
La mañana continuó con uno de los actos más tradicionales y esperados por los pequeños durante estas jornadas: el recorrido de los cabezudos acompañado por la alborada. En su itinerario, la comitiva realizó además una parada muy especial para conocer la casita del Ratoncito Pérez, una original creación de Blas Madrid que ha vuelto a convertirse en uno de los puntos de atención para los niños durante las fiestas.
La iniciativa permitió combinar la tradición de los cabezudos con uno de los personajes más queridos por los pequeños, convirtiendo el recorrido en un momento especialmente participativo y familiar.



Los mayores, protagonistas de la tarde
La actividad festiva se trasladó por la tarde hasta el pabellón del colegio Severiano Montero, donde se celebró la tradicional fiesta dedicada a los mayores de Peñaranda. El acto, incluido en la programación de las Ferias y Fiestas a partir de las 18:30 horas, volvió a convertirse en un punto de encuentro y convivencia para las personas mayores de la ciudad.
La celebración contó con la presencia de autoridades locales, que quisieron acompañar a los mayores en una tarde pensada expresamente para ellos y que permitió compartir conversación, música y ambiente festivo en un entorno de convivencia.
En el desarrollo de esta fiesta tuvo también un papel destacado la peña La Caña, que colaboró para hacer posible una jornada en la que los mayores pudieron disfrutar plenamente de las Ferias y Fiestas.
De esta manera, Peñaranda ha vivido una nueva jornada marcada por la participación y la convivencia, con una programación que ha reservado su espacio tanto para la ilusión de los más pequeños como para el reconocimiento y disfrute de sus mayores. Una combinación que vuelve a poner de manifiesto el carácter intergeneracional de unas fiestas en las que hay espacio para todos.






























