La salida de los okupas que ayer tarde entraron a una vivienda en Garcihernández acaba de poner fin hace escasos minutos a uno de los episodios de mayor tensión vividos en la localidad en su historia reciente. La mediación de los agentes de la Guardia Civil ante la indignación y crispación que se estaba viviendo a pie de calle ha logrado que los okupas hayan recogido sus pertenencias y abandonado la casa. Adultos, menores y la mascota que les acompañaba han sido trasladados fuera del pueblo en vehículos de la Guardia Civil todo ello entre los gritos de los vecinos que les han increpado por una acción que ha roto la paz de esta tranquila localidad de 426 habitantes en la comarca de Alba.
El temor ahora es más que evidente en Garcihernández y también en los pueblos de alrededor de que puedan repetirse hechos de este tipo teniendo en cuenta que en el medio rural hay numerosas casas cerradas y segundas residencias cuyos dueños comparten la lógica preocupación por la seguridad de sus propiedades.
IMÁGENES CEDIDAS POR LOS VECINOS





















