Más de 2.000 personas han seguido en la plaza de la Constitución el acto protocolario de la inauguración oficial de las Ferias y Fiestas de Peñaranda, que ha incluido también el encendido del alumbrado ornamental, y el esperado pregón del empresario peñarandino César Serna, alma de la empresa Dulca. Una fuerte ovación del público ha recibido al industrial a su llegada al escenario donde ha ido desgranando recuerdos de infancia y juventud, con referencias a Acción Católica, el parque La Huerta, el Casino, su aventura musical con los Penbrac, sus amigos de toda la vida y unas emotivas palabras dedicadas a su esposa, Julita, con quien ha forjado durante 54 años de casados su vida personal y empresarial, y también a sus hijos Noelia y César, ahora al frente de la empresa, y también a sus nietos.
En su pregón no ha faltado el nacimiento de Dulca en 1978 con la suma de esfuerzos de cuatro pasteleros peñarandinos y casi 50 años después, el momento de expansión internacional que vive la empresa. «El crecimiento ha sido muy importante, sobre todo en los últimos tiempos.Y de los 30 trabajadores que empezamos, a casi 300 que somos ahora. Dulca es una empresa con mucha vocación exportadora. De hecho, el 80% de lo que fabricamos va para países extranjeros.Tenemos clientes muy importantes en países como Alemania, Portugal, Francia, Inglaterra y luego ya en menor medida otro montón de países europeos, africanos, incluso hacemos pinitos en Estados Unidos actualmente».
César ha reconocido, además, que «muchas veces me preguntan, ¿cuál ha sido el secreto de Dulca?: y yo siempre respondo lo mismo, no hay secreto, solo hay trabajo, mucho trabajo. Creer en lo que haces incluso cuando nadie más cree. Levantarte después de cada tropiezo, equivocarte, aprender y volver a empezar y sobre todo hacer las cosas con alma y con corazón. Esta ha sido la receta de Dulca. Y si permitís decirlo, también ha sido durante muchos años la receta de esta tierra. Dicen que nadie es profeta en su tierra, los peñarandinos sabemos que eso no es cierto. Aquí también se puede levantar un sueño, con humildad, con cabeza se pueden conseguir muchas cosas. Quiero decirle algo a los jóvenes que hoy están aquí. Muchas veces pensamos que para conseguir grandes cosas hay que marcharse fuera, marcharse lejos. Yo soy la prueba de que no siempre es así. Yo he tenido muchísimas proposiciones para haber montado la fábrica en otras partes y convenciéndome por la localidad, porque claro, es mucho mejor. Yo siempre he pensado que yo hacía las cosas, y esto no es modestia ni es tontería, hacía las cosas porque yo estaba en mi pueblo y yo quería hacer las cosas en mi pueblo porque soy muy feliz en mi pueblo.».
«También aquí en Peñaranda se pueden cumplir sueños, se pueden crear empresas, se puede generar empleo, también se puede construir un proyecto del que sentirse orgulloso. Solo hace falta ilusión, trabajo y perseverancia. Hoy la empresa está en manos de mis hijos, de César y Noelia, peñarandinos de pura cepa y fieles a estos valores peñarandinos. Si Dios quiere, seguirán haciendo crecer Dulca para beneficio de Peñaranda, creando un empleo estable y medio de vida para nuestro pueblo, porque el activo más importante de nuestra empresa son las personas que lo forman. Muchas gracias, estarán hoy aquí. Y lo que digo de Dulca, lo digo de mi pueblo, lo más importante son sus personas. Peñaranda es una ciudad bonita, cómoda para vivir y bien situada, pero no sería nada sin los peñarandinos. Vosotros, vosotros daos cuenta que sois lo importante. Somos un pueblo de educación, con respeto y de buena convivencia. Lo estamos demostrando cada día con tantas personas venidas de otros países que hoy llenan nuestras calles y nuestros comercios y que trabajan y conviven con nosotros. A todos ellos, bienvenidos. Ésta también es vuestra fiesta», ha afirmado Serna en su intervención que ha finalizado con un sonoro Viva Peñaranda y de nuevo, otro gran aplauso de una plaza abarrotada.
























