Día grande de las fiestas de Villoruela en una jornada con un intenso y sofocante calor, aunque nada que no sea lo habitual en esta semana del mes de julio. Los actos religiosos han centrado la mañana con una misa que ha llenado de fieles la iglesia parroquial y que ha contado con el acompañamiento musical del coro popular. Minutos antes de las 13:30 horas, el Lignum Crucis abría paso a la procesión que ha recorrido las calles de la localidad con las imágenes de la Virgen del Carmen y del Santo Cristo de la Esperanza, patronos ambos de Villoruela.
Como manda la tradición, de regreso a la explanada frente al templo ha tenido lugar el histórico y singular remate de banzos que en el caso de la Virgen del Carmen se realiza en euros y en el del Santo Cristo de la Esperanza se hace en celemines, una antigua medida de trigo. Las pujas de los asistentes han permitido recaudar 315 euros por los cuatro banzos de la Virgen y 420 celemines por los del Cristo que, hecha la correspondiente cuenta, son 309 euros.
Vecinos y visitantes han agradecido, además, la sombra de ganchillo estrenada el año pasado y realizada a iniciativa de la asociación Villoruela se Mueve y que este año ha vuelto a crecer aliviando el calor y dando, además, un toque de lo más original y colorido a este momento de la fiesta.































