La diseñadora Mónica Muñoz, Moniquilla, ha logrado transformar una de las fachadas del barrio del Oeste y darle su inimitable sello personal de colorido, alegría y «buen rollo», como se dice popularmente. Para ello ha dejado por unos días su Madrid de adopción y ha vuelto a la ciudad que la vio nacer para dar rienda suelta a su creatividad desde primera hora de la mañana en cada una de las jornadas que han coincidido, además, con días de intenso calor. La intervención artística ha estado enmarcada en el Festival de Arte de Castilla y León y ha contado con la colaboración de la asociación ZOES y de la propia galería urbana del barrio del Oeste, de la que ya forma parte este original estampado. Moniquilla aplica el diseño de estampados a diferentes soportes y superficies que van desde el textil al packaging pasando por mochilas, zapatos, bolsos, bandejas, cerámica…y ahora este proyecto supone un paso más.
«El proyecto nace, sobre todo, de la idea de trasladar a una pared ese diseño estampados que yo siempre digo que es mágico,porque se puede aplicar a casi cualquier superficie. Es algo que yo había visto también que no había, por ejemplo, en murales grandes, suelen ser como una ilustración más posicional, y mi idea ha sido trasladar el diseño de estampados, lo que es un rapport de repetición que yo hago para mi marca y para otras empresas trasladarlo a una gran superficie como era una pared, en este caso cogiendo además una esquina y que termina un poco en la otra», explica la diseñadora.
El proceso comenzó con una plantilla que se ha ido repitiendo en la pared. «La idea es que al final quedase prácticamente como si fuera un papel de una pared, de una habitación. De hecho, mucha gente que pasaba por allí me lo decía, ‘parece un salón’ y un poco la intención era ésa, que eso fuera parte como de un salón, que es la casa de todos, que es la calle, y que todo el mundo que pasara por allí disfrutara de esa especie de papel pintado que, en realidad, es una pared pintada pero en vez de ser una única ilustración posicional, es un diseño que se va repitiendo», añade Moniquilla.




«Al principio marqué todo con lápiz y fue bastante laborioso ya solo la parte de marcar con el lápiz. La pared también tenía una zona que era muy irregular y que tenía mucho grano y eso hacía que costase mucho más pintar, que se impregnara la pintura y cubrir bien la superficie, con lo cual había zonas que me llevaban casi el doble de tiempo. Finalmente se consiguió y me parece que ha quedado un efecto muy bonito dejando también un poco la esquina al aire para que se vea bien el nombre de la calle y luego, cuando das la vuelta, ves como va cayendo en cascada y unas cuantas flores sueltas en la puerta», detalla la autora del mural.
«Lo bueno del diseño de estampados, un buen diseño de estampados, es que el ojo no aprecie esa repetición, sino que esté totalmente integrada y al final forme un único diseño todo continuo, pero es un módulo en este caso de 80×80 centímetros que he ido repitiendo a lo largo del alto y ancho de la de la superficie de la pared. He tardado cinco días en hacerlo y ha sido bastante costoso a nivel de trabajo y de tiempo. Me ha llevado mucho tiempo, desde las 7 de la mañana estaba ya allí pintando. Uno de los días un chico que estaba por allí le apetecía echarme una mano y otro, otro chico que trabaja para ZOES también me ayudó en esa mitad de jornada que lo veía un poco negro y pensaba que no me iba a dar tiempo a acabar, hasta que luego ya se va viendo la luz», asegura la diseñadora.
En cierto modo este mural de Moniquilla es un sueño cumplido: «Tenía muchas ganas de probar a hacer un mural y sobre todo dejar la huella en Salamanca, mi ciudad natal, un sitio de referencia donde además en el barrio del oeste hay una galería urbana que es maravillosa, con obras de grandes artistas, y ha sido una gran oportunidad y una gran experiencia. Ha sido agotador también, pero la verdad que me ha gustado mucho y espero poder repetir y hacer otra pared en otra ciudad o en otro sitio. Por supuesto me gustaría crear un mural en Peñaranda, donde he crecido, donde está gran parte de mi familia, y a la que sigo muy unida», concluye Moniquilla.


















