El estado del único pipicán de Peñaranda de Bracamonte ha generado el malestar de los usuarios, que denuncian diversas deficiencias en las instalaciones y reclaman al Ayuntamiento una intervención para mejorar su mantenimiento, seguridad y comodidad, tanto para los animales como para las personas que acuden a este espacio.
Entre las principales quejas trasladadas por los propietarios de perros figura la falta de fumigación, así como la necesidad de realizar labores de poda con mayor frecuencia, ya que, según señalan, esta se lleva a cabo de año en año. A estas cuestiones se suma una fuente que, aseguran, permanece continuamente en funcionamiento, una situación sobre la que solicitan una revisión.
La seguridad es otra de las preocupaciones de los usuarios. En este sentido, advierten de la existencia de agujeros que consideran peligrosos y de una valla que, según denuncian, los perros pueden saltar o por la que pueden llegar a escaparse. También señalan el mal estado de algunas puertas, que se encuentran descolgadas, y de los cierres, que pueden llegar a pillar tanto a los animales como a las personas que los utilizan.
Más seguridad y espacios adaptados para los perros potencialmente peligrosos
Los usuarios también ponen el foco en la necesidad de mejorar la distribución del recinto. Entre sus propuestas figura la creación de una separación que permita distinguir entre perros de carácter más tranquilo y aquellos que pueden mostrar comportamientos agresivos, con el objetivo de evitar situaciones de riesgo y facilitar una convivencia más segura entre los animales.
Asimismo, cuestionan la utilidad del arenero existente, que consideran que no cumple una función práctica y resta espacio aprovechable dentro del pipicán. Por ello, piden revisar su configuración para sacar un mayor partido a la superficie disponible.
Falta de sombra y de espacios para resguardarse
Otro de los aspectos que más preocupa a los usuarios es la ausencia de zonas adecuadas para protegerse de las condiciones meteorológicas. Reclaman la instalación de elementos que proporcionen resguardo frente al frío y la lluvia durante los meses de invierno, así como sombra cuando llegan las altas temperaturas del verano.
Esta carencia afecta tanto a los propietarios que acompañan a sus mascotas como a los propios animales, que pasan tiempo en el recinto mientras juegan o se relacionan con otros perros. A ello añaden la necesidad de colocar más bancos para que los usuarios puedan sentarse durante sus estancias.
Una petición de mejoras para un espacio de uso diario
Las quejas trasladadas reflejan la preocupación de quienes utilizan habitualmente el único pipicán de Peñaranda y consideran que estas instalaciones necesitan una actuación que permita corregir las deficiencias señaladas.
Los usuarios reclaman que se revise el estado general del recinto, se refuercen las medidas de seguridad y se incorporen mejoras que hagan el espacio más funcional, accesible y confortable. Su objetivo es disponer de un lugar adecuado para que los perros puedan correr y relacionarse con seguridad, al tiempo que sus propietarios cuentan con unas instalaciones en condiciones.
La petición pone sobre la mesa la importancia del mantenimiento periódico de este tipo de espacios públicos, especialmente cuando constituyen el único recinto específico de la ciudad destinado al esparcimiento de los perros.
FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR LOS USUARIOS




















