El anuncio de la futura ubicación de una nueva planta de producción de biometano en Villar de Gallimazo está dando lugar a las primeras protestas vecinales contra el proyecto. A escasos metros del Ayuntamiento, en una vivienda particular, se ha colocado una pancarta en la que puede leerse «El Villar no se merece oler a mierda».
Cabe recordar que la empresa BIORED SALAMANCA, S.L., participada por el grupo energético Redexis Renovables, ha solicitado a la Junta de Castilla y León la Autorización Ambiental Integrada (AAI) para construir una macroplanta de digestión anaerobia y producción de biometano en el término municipal de Villar de Gallimazo (Salamanca), un pueblo de solo 192 habitantes, según el padrón municipal del INE a 1 de enero de 2025. Quedará a 2,89 km del municipio de Ventosa del Río Almar.
La instalación tratará hasta 158.000 toneladas anuales de residuos orgánicos —entre ellos subproductos animales procedentes de mataderos— y generará un tráfico medio de 51 camiones diarios. El proyecto se encuentra ya en fase de información pública, con un plazo de alegaciones abierto hasta el 16 de septiembre de 2026, según el anuncio publicado en el BOCYL nº 149, de 4 de agosto de 2026 (expediente 190-24-AASA).
158.000 toneladas al año y 51 camiones diarios en un pueblo de 192 vecinos
Según la documentación del proyecto presentada por la propia empresa, la macroplanta —bautizada oficialmente PLANTA DE BIOMETANO BIORED SALAMANCA— procesará 432,88 toneladas de residuos al día para producir 10.497,89 t/año de biogás y 5.720.375 Nm³/año de biometano, que se inyectará en la red de gas natural. El proceso generará además 147.502 toneladas anuales de digestato, el residuo líquido y sólido resultante de la digestión.
El propio promotor calcula un tráfico medio de 51 camiones al día (26 de entrada de residuos, 24 de salida de subproducto y algo menos de uno de suministros), que circularán por las carreteras comarcales que rodean la localidad.
La parcela elegida ocupa 252.522 m², el equivalente a unos 35 campos de fútbol, de los que las instalaciones industriales propiamente dichas —digestores, balsas de digestato, naves y viales— cubrirán 27.482 m², unos 4 campos de fútbol.
Residuos de mataderos y deyecciones ganaderas junto a las viviendas
Entre los residuos que el proyecto prevé tratar figuran excrementos ganaderos, sustratos agrícolas, vinazas de bodega y excedentes de hortalizas, material SANDACH —subproductos animales no destinados al consumo humano, como intestinos y contenido del tubo digestivo procedente de mataderos— junto con lodos de depuradoras industriales y deyecciones ganaderas.
La normativa europea y estatal sobre SANDACH exige que este tipo de material pase por procesos de higienización y pasteurización antes de su tratamiento, precisamente porque puede portar agentes patógenos de origen animal.
La Coordinadora Stop Ganadería Industrial denuncia que este tipo de instalaciones actúa como pieza final de la cadena de la ganadería industrial, absorbiendo los subproductos de mataderos y macrogranjas sin que ello suponga una reducción real de esa actividad ganadera intensiva.
Desde Stop Ganadería Industrial se advierte de que la proliferación de este tipo de macroplantas, ligadas en muchos casos a purines y subproductos de la ganadería industrial, avanza más rápido que la capacidad de control público sobre sus impactos ambientales y sanitarios.
Alegaciones hasta el 16 de septiembre
Stop Ganadería Industrial anima a los vecinos de la zona a presentar alegaciones dentro del plazo de información pública abierto por la Junta de Castilla y León. Se trata de una red de más de 140 movimientos vecinales de 15 comunidades autónomas que luchan a nivel local contra proyectos de macrogranjas y otras instalaciones asociadas como las macroplanta de biogás-biometano con purines. Su objetivo es denunciar los impactos del modelo de ganadería industrial en las zonas rurales donde se implantan.














