Los santiagueses han amanecido hoy, sábado, con la mirada puesta en el cielo pidiendo una tregua tanto para que bajase el nivel del río Margañán, como así ha ocurrido, y para que pudiera celebrarse la esperada romería de San Blas, aunque la lluvia lo ha impedido. A las 11:00 horas, en la iglesia parroquial ha tenido lugar la santa misa con la bendición de las típicas gargantillas del santo que se han repartido entre los devotos.
La imposibilidad, debido al mal tiempo, de hacer a pie los algo más de tres kilómetros que separan el pueblo de los restos de la antigua ermita de San Blas, ha motivado un cambio de planes y se ha llevado a cabo una breve procesión por el interior del templo encabezada por los dulzaineros del grupo Adobe.
Un convite en la plaza y una comida en las antiguas escuelas han cerrado la jornada festiva organizada por la asociación sociocultural Ermita de San Blas en colaboración con el Ayuntamiento.

























