Tragedias como el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ponen de manifiesto la importantísima labor, muchas veces poco reconocida, de los servicios de emergencia que se dejan la piel por salvar vidas. Afortunadamente otros sucesos tienen, por suerte, otra cara más amable y sus protagonistas no dudan en hacer público ese agradecimiento a sus «ángeles de la guarda» en los peores momentos. Éste es el caso de una familia salmantina que el pasado 30 de noviembre sufrió un gravísimo accidente en la autovía A-50 y ayer, jueves, quisieron volver a Peñaranda para dar un sentido y emotivo abrazo a los policías locales y bomberos que les rescataron.
«Vivimos en Salamanca y ese día volvíamos de Toledo, de pasar el fin de semana y visitar el parque Puy du Fou con unos amigos. A unos tres kilómetros de Peñaranda sufrimos el accidente, el coche se salió de la vía y dimos varias vueltas de campana antes de acabar sobre el quitamiedos de la autovía. Mi marido se llevó la peor parte porque quedó en la parte de abajo y nuestra hija y yo en la de arriba. Empezó a parar gente, también dos guardias civiles de Alba de Tormes fuera de servicio que venían de un partido de fútbol en Madrid y luego llegaron la Policía Local de Peñaranda y los Bomberos. Mi hija Ángela, que tiene 10 años, tomó el control de la situación y fue una valiente. Finalmente lograron sacar del coche a mi marido que perdió parte del hueso del cúbito en el accidente y pasó los primeros cuatro días en el Hospital de Salamanca, en cuidados intensivos, entubado, otros cuatro días más en UCI y 15 días más ingresado», explica Nuria Hernández.
«A lo largo de estos casi dos meses hemos ido avanzando en su recuperación. En principio nos dijeron que le tendrían que cortar el brazo pero tenemos un equipo de Cirugía Plástica increíble y también de Traumatología que han conseguido salvarlo y ahora está pendiente de una nueva intervención quirúrgica para intentar que el brazo recupere la funcionalidad todo lo posible», añade.
En cuanto esta familia salmantina ha ido recuperando cierta normalidad tras aquel 30 de noviembre que quedará grabado en su memoria, tenían claro que la visita a Peñaranda era obligada. «Se volcaron en que no nos faltase de nada cuando pasó el accidente, teniendo en cuenta que hacía frío, era noche cerrada…actuaron rápidamente para que en medio de la autovía no hubiera más incidentes mientras nos atendían sanitarios, bomberos, policías…todos. Alberto, Mario, Felipe, Roberto, César…son algunos nombres que recordábamos pero queríamos ponerles cara, darles un abrazo y las gracias. Ángela tenía especial ilusión por volverles a ver y para ella fue especialmente emocionante, le regalaron una camiseta de Bomberos, visitamos el parque y pudo subir a uno de los camiones. Sabemos que es su labor cuando sucede algo así pero la gente deberíamos expresarles nuestra gratitud porque la humanidad, la cercanía y la entrega es algo que no se saca en unas oposiciones y ellos son la mejor prueba de ello», añade Nuria.



FOTOS CEDIDAS POR LA POLICÍA LOCAL DE PEÑARANDA Y POR LA FAMILIA

FOTO DEL ACCIDENTE QUE SUFRIÓ LA FAMILIA EN LA A-50 EL PASADO 30 DE NOVIEMBRE
















