La Diócesis de Salamanca celebrará este domingo, 21 de junio, la ordenación diaconal del seminarista Mario Cabrera Barajas. La eucaristía, presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, comenzará a las 19:00 horas en la Catedral Vieja y reunirá a familiares, amigos, sacerdotes, compañeros del Teologado de Ávila y del Seminario diocesano y fieles de las distintas comunidades que han acompañado su vocación durante estos años.
Natural de Cantalapiedra, Mario Cabrera ingresó en el Seminario diocesano de Salamanca en 2019, con 19 años, e inició su formación en el Teologado de Ávila y en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Durante este curso está realizando su etapa pastoral en la Unidad Pastoral Santísima Trinidad-Sagrada Familia, una experiencia que le está permitiendo conocer de cerca el ministerio que espera ejercer en un futuro próximo como sacerdote.
La ordenación diaconal le incorporará al ministerio ordenado y constituye el paso previo a la ordenación sacerdotal. Llega después de otros momentos importantes de su vocación y formación, como la admisión a las Sagradas Órdenes, en marzo de 2023, en la parroquia de Villares de la Reina donde colaboró como catequista y, la recepción de los ministerios de lector y acólito, el 11 mayo de 2025, en la parroquia de Santa María del Castillo de Cantalapiedra, su pueblo natal.
«Permaneced en mi amor»
El lema elegido por Mario para su ordenación diaconal recoge una invitación de Jesús en el Evangelio de san Juan: «Permaneced en mi amor» (Jn 15,9).
Junto a estas palabras aparece una escena del lavatorio de los pies. Jesús se inclina ante sus discípulos para lavarles los pies, una tarea reservada entonces a los sirvientes. Esa imagen ayuda a entender el sentido del diaconado: servir a los demás siguiendo el ejemplo de Cristo.
Servir siguiendo el ejemplo de Jesucristo
La palabra diácono procede del término griego diakonos, que significa servidor. El diaconado es el primer grado del sacramento del Orden y está vinculado al servicio de la Palabra de Dios, la liturgia y la caridad.
Entre otras tareas, los diáconos proclaman el Evangelio durante la eucaristía, pueden administrar los sacramentos del Bautismo y el Matrimonio, celebrar exequias, predicar en la eucaristía, distribuir la comunión y llevarla a los enfermos. También colaboran en la acción pastoral y caritativa de las comunidades cristianas.
Este ministerio hunde sus raíces en las primeras comunidades cristianas, donde algunos discípulos fueron elegidos para atender las necesidades de los hermanos y colaborar con los apóstoles en la misión evangelizadora.
Gestos que acompañarán la ordenación
La ordenación diaconal se celebra dentro de la eucaristía, después de la proclamación del Evangelio. El rito comenzará con la llamada del candidato. El rector del Seminario, Fernando García, pedirá al obispo que le ordene. Cuando escuche su nombre, Mario responderá: “Presente”, manifestando así su disposición a asumir el ministerio que la Iglesia le confía.
Tras la homilía realizará las promesas propias de la ordenación y expresará su compromiso de desempeñar fielmente el ministerio que va a recibir, así como su obediencia al obispo.
A continuación, la asamblea invocará la intercesión de los santos para pedir la gracia de Dios sobre el candidato mediante el canto de las letanías. Durante ese momento, Mario permanecerá postrado en el suelo en actitud de oración.
El momento central de la celebración llegará con la imposición de las manos del obispo y la plegaria de ordenación. Mario se arrodillará ante Mons. José Luis Retana, que impondrá sus manos sobre él e invocará el don del Espíritu Santo para el ministerio que va a recibir.
Este gesto, que la Iglesia conserva desde los tiempos apostólicos, expresa la llamada de Dios al servicio de su pueblo.
Revestido como diácono
Después de la plegaria de ordenación, Mario será revestido con la estola cruzada y la dalmática, vestiduras propias del ministerio diaconal.
La entrega del Evangelio
El obispo pondrá en las manos de Mario el libro de los Evangelios, encomendándole el anuncio de la Palabra de Dios, una de las misiones propias del ministerio diaconal. El rito concluirá con el abrazo de paz del obispo al nuevo diácono. A partir de ese momento ejercerá por primera vez su ministerio durante la propia eucaristía.
FUENTE Y FOTOGRAFÍA: DIÓCESIS DE SALAMANCA














