Indignación es, sin duda, el sentimiento que mejor define la reacción ante lo que ha sucedido en las últimas horas en Santiago de la Puebla donde han desaparecido cinco de los árboles frutales que se plantaron en el entorno del río Margañán. El pasado 2 de agosto el programa Arboleda, que promueve la Diputación y en el que colaboró el Ayuntamiento santiagués, llegó a la localidad con una bonita jornada en la que niños y adultos plantaron juntos y con gran ilusión estos frutales con el compromiso de cuidarlos y verlos crecer.
Desgraciadamente ni un mes han durado cinco de ellos, según ha informado el Ayuntamiento. «Da mucha pena porque lo hicieron los niños. No sabemos si es que molestaban o a alguien se le han antojado. Pues nada, por lo menos que den frutos» afirman desde el Consistorio condenando una acción que, a todas luces, parece premeditada e intencionada.


















