Si años atrás era frecuente ver pintadas en el emblemático edificio de la fábrica de harinas La Viguesa, en Peñaranda, aprovechando que está cerrado y abandonado, ahora la moda de los «Sky spots» resurge con nuevos grafitis de altura que son un auténtico peligro. Un simple vistazo e internet permite descubrir que el principal atractivo de este tipo de acciones vandálicas es la gran exposición sumada al desafío al vértigo.
El antiguo silo de cereal de Babilafuente, también cerrado desde hace años, es uno de los afectados con este tipo de pintadas que también han aparecido en el depósito de sal del monte Araúzo, junto a la carretera Nacional 501, en ambos casos con el mismo «sello» distintivo de autor.
Quienes realizan estas piezas suelen utilizar métodos de acceso complejos para llegar a lugares de difícil alcance, tal y como se explica también en algunas páginas de internet sobre esta moda:
- Rápel y cuerdas: Los escritores urbanos estudian la estructura, acceden a los techos (a veces haciéndose pasar por residentes) y descienden por la fachada utilizando arneses y equipo de montaña.
- Extintores o rodillos de extensión: En zonas altas pero accesibles, como puentes o techos bajos, utilizan grandes extintores modificados llenos de pintura o mangos telescópicos para realizar firmas de gran tamaño en pocos segundos.
- Andamios y estructuras: Aprovechan construcciones temporales o fachadas en obras para ganar altura durante la noche.

















