UPA Salamanca estima que la superficie de siembra del cultivo de patata para esta campaña 2026, apenas llegara a las 4.500 hectáreas, lo que supone una bajada del 15% con respecto a la pasada. Los datos que tenía la organización agraria facilitados por los agricultores se han corroborado en la comisión de estadística del pasado miércoles.
«La falta de interés por este cultivo por los agricultores y la bajada en superficie de siembra, se basa en la falta de rentabilidad de este cultivo debido a los bajos precios pagados la pasada campaña a los agricultores, donde cerca del 10% de la superficie se quedó en los campos sin arrancar ante los bajos precios o falta de interés, y los altísimos costes de producción de este cultivo, aumentados por la subida del gasóleo, abonos, semilla, fitosanitarios y costes de riego, lo que le hace un cultivo no interesante a los ojos del agricultor ante lo mucho que se invierte», aseguran desde UPA Salamanca.
Por otro lado, a la par que se incrementan los constes de producción, los compradores han ofertado los contratos a la baja con respecto al pasado año, con lo cual las cuentas ya no le salen al agricultor, añaden también desde la organización. «Y la bajada de superficie no es mayor porque los otros cultivos alternativos, como son la remolacha o el maíz están un peor que la patata en rentabilidad como demuestra la creciente superficie de siembra de girasol, que si bien da poca rentabilidad no se arriesga y por lo tanto no da perdidas», añaden.
«Lo triste de la situación es que quienes están maltratando al agricultor son los intermediarios nacionales, que prefieren traer patata egipcio o francesa, a comercializar la patata nacional, con lo cual, como ya ha ocurrido en otros sectores, terminaran matando a la gallina de los huevos de oro, y con posterioridad se lamentaran de que no hay cultivo nacional. Con las cosas de comer no se debería jugar», concluyen desde UPA.
















