Finalizada la Semana Santa llega la hora de hacer balance de su desarrollo, de lo que se debe mantener porque funciona y de lo que se debe mejorar teniendo en cuenta las sugerencias que plantean algunas cofradías y cofrades. En lo que parecen coincidir la gran mayoría es de la excesiva duración de la procesión del Santo Entierro, en la tarde noche del Viernes Santo, en la que desfilan todos los pasos y que este año se ha prolongado durante más de cuatro horas. Un año más, la cofradía de la Virgen de la Soledad, la última en salir de la parroquia cerrando el Santo Entierro, prácticamente llegó al templo y volvió a salir en una procesión del Silencio que estaba prevista para las 24:00 horas y comenzó con más de media hora de retraso.
Los pasos portados por costaleros o hermanos de carga como son los de Nuestra Señora de la Esperanza, Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, el Santo Cristo del Humilladero, Nuestra Señora de la Piedad y el Santo Cristo de la Cama marcan, como no puede ser de otro modo, el recorrido del Santo Entierro por la necesidad de que las cuadrillas vayan descansando para poder completarlo y regresar a la parroquia.
La solución, a priori, tampoco será fácil para aunar las opiniones y necesidades de las ocho cofradías pero, al menos, debe abordarse según aseguran algunas de ellas buscando siempre mejorar la procesión que cada año congrega a más público en las calles peñarandinas.













