Nada más y nada menos que 78 años cumple en este 2026 el juego de las Mecas, una de las tradiciones singulares y únicas de la Semana Santa peñarandina que se celebra cada Viernes Santo por la tarde en la localidad, concretamente en el centro social de la calle Cerrajeros. Una veintena de jugadores han acudido a las 17:00 horas al centro social de la calle Cerrajeros para disfrutar del juego y compartir gratos momentos de confraternidad.
La dinámica de las Mecas consiste en que cada jugador lanza en su turno un cubilete con dos dados españoles y se van sumando los puntos para quedarse entre 24, cifra en la que se puede plantar, y no pasar de 31 porque si no perderá y pagará una ronda de limonada para todos. Sumar 32 ó más puntos implica, además, que el resto de jugadores se ponen en pie dirigiéndose al perdedor y le tararean la marcha nupcial entre divertidos gestos para colocar después ante él una vela roja que se enciende al inicio de la sesión y que irá pasando entre los que menos suerte tengan.
Se disputan cada año trece partidas, trece rondas, es decir, trece jarras de limonada. La incorporación de mujeres y jóvenes mantiene viva esta singular tradición que nació en el año 1949 cuando en la dictadura de Franco estaba prohibido el juego y es una tradición propia que sólo existe en Peñaranda y que se repite desde entonces. No faltan, tampoco, curiosidades asociadas a las Mecas como un lapicero de grandes dimensiones («Purgante Besoy») que se conserva desde los inicios del juego y que solamente se usa para apuntar las partidas que pierde cada jugador.
TEXTO Y FOTO: JOSÉ GÓMEZ LÓPEZ















