Los visitantes que acuden al cementerio de Peñaranda se encuentran ahora en la entrada una señal de peligro con el aviso de «no pisar sobre las fosas» y todo ello a raíz del último caso, que no el único, de una persona que ha acabado en el interior de una sepultura tras una caída que pudo tener graves consecuencias. El mal estado en el que se encuentran decenas de enterramientos, sobre todo en los cuarteles más antiguos del camposanto, vuelve a poner en el punto de mira la necesidad de solucionar el problema más allá de un simple cartel.
Fuentes municipales recuerdan que se está llevando a cabo una actualización y regularización de los titulares de cada sepultura o panteón, en marcha ya desde hace más de un año, ya que precisamente algunas de las fosas que se encuentran abandonadas desde hace décadas no tienen siquiera actualizados los datos de a quién pueden pertenecer en estos momentos. En los cuarteles más antiguos la distancia entre las sepulturas dificulta el paso de unas a otras a las personas que acuden para visitar a sus difuntos y ha provocado más de un susto al pisar sobre materiales muy deteriorados ya por el paso del tiempo y las condiciones meteorológicas.
Las dimensiones actuales del cementerio peñarandino también complican la localización de cualquier persona que pueda caer en una fosa y no lleve consigo en ese momento un teléfono móvil desde el que avisar o incluso no pueda llegar a hacerlo dependiendo de las lesiones que pudiera sufrir y sobre esto también llaman la atención los que acuden regularmente al cementerio, muchos de ellos de avanzada edad.














