La Semana Santa peñarandina ha vuelto a «vestirse de largo» con uno de los actos que cada año marcan el prólogo cultural y que ha llenado el teatro Calderón para escuchar el pregón a cargo de Carmen Calzada, que durante 26 años ha dirigido Cáritas Diocesana de Salamanca. La Hermandad de Cofradías, que preside Isabel Sacristán, ha organizado un evento que ha contado con los hermanos mayores de las ocho cofradías, sacerdotes, Hijas de la Caridad, miembros del jurado del Premio Nacional de Poesía y autoridades provinciales y locales (Diputado de Turismo, Juan Carlos Zaballos; Diputada de Ferias y Mercados y Convenios con las Diócesis, Nieves García; Diputada y Alcaldesa de Peñaranda, Carmen Ávila; portavoz del grupo municipal Popular, Eva López y concejales del PSOE y del PP).
Isabel Sacristán, presidenta de la Hermandad cofrade, ha definido la Semana Santa peñarandina como una «catequesis viva que es mucho más que una tradición heredada» y ha hecho referencia al Año Jubilar Sanjuanista que se celebra en este 2026 por lo que una imagen de San Juan de la Cruz ha presidido el escenario. La presidenta se ha referido, también, a la pregonera como «un reflejo del Evangelio hecho vida» y por último ha agradecido a todos los predecesores de la actual junta de la Hermandad, especialmente al ex presidente, Moisés Pérez, «la ayuda y comprensión a la hora de dar el relevo marcado por la colaboración y el respeto».
La lectura del fallo del XXXIII Premio Nacional de Poesía a cargo de la secretaria del jurado, Petri Gil Manzano, ha dado paso a la entrega de galardones al ganador, Pedro Carbonell Zaplana, de Albaterra (Alicante) y al accésit, Lidia Sanchís Sorribes, de Les Alqueríes (Castellón) que los han recibido de manos de Isabel Sacristán y del presidente del jurado, Antonio Colinas, respectivamente después de leer ambos poetas sus obras.
Carmen Calzada Feliú, pregonera de la Semana Santa peñarandina, ha dirigido un saludo a todos los presentes, en especial a las ocho cofradías locales, y ha iniciado su particular reflexión recordando que «el domingo pasado, cuarto de Cuaresma, el papa León XIV nos animaba a mirar el mundo desde el punto de vista de Jesús, en particular ante las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que enmarcan nuestro tiempo. Una fe despierta, profética, atenta que abra nuestro ojos ante las necesidades de nuestro mundo para llevar la luz del Evangelio. Dice el señor «Yo soy la luz del mundo» porque también hoy tenemos que reconocer con mucha honestidad que vivimos en una cultura a la que la Semana Santa le resulta extraña. Para muchos es simplemente tiempo de vacaciones, de procesiones, de tradiciones bonitas y no digo que eso esté mal, pero si nos quedamos sólo ahí corremos el riesgo de vaciarla por dentro».
«Una pregunta que vuelve cada año, insistente y necesaria, ¿dejamos que la Semana Santa nos cambie el corazón?. La Semana Santa no está hecha para contemplarse desde fuera. Los misterios que celebramos son historia de carne herida, de amor entregado, de Esperanza contra toda esperanza. Son la vida misma cuando duele y cuando aún doliendo se ama», ha añadido Carmen Calzada a la que el público ha dedicado una intensa y sentida ovación.
Capilla Vocal Harmonia ha puesto el acompañamiento musical en este acto.
























