El cuarto domingo de Cuaresma ha traído, un año más, la fiesta anual de la cofradía y cabildo de Nuestra Señora de la Soledad, en Peñaranda. A las 13:00 horas se ha oficiado la misa solemne en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel donde el párroco, Lauren Sevillano, ha bendecido la nueva corona de la Virgen. Al finalizar la eucaristía y tras las palabras de la Hermana Mayor, Candi Martín Bernal, se ha procedido también a la bendición y posterior imposición de las medallas a los nuevos hermanos de la cofradía. Miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad cofrade y representantes de otras cofradías y cabildos locales también han acompañado en estos actos así como la alcaldesa, Carmen Ávila y concejales del PSOE y PP. Por último, en el centro social ha tenido lugar un convite.
NUEVA CORONA
Esta pieza constituye un magnífico ejemplo de la orfebrería devocional del barroco tardío, caracterizado por su dinamismo formal y su riqueza ornamental. Se trata de una corona imperial de plata repujada y cincelada, acompañada de un resplandor solar que enmarca el conjunto, símbolo de la gloria divina y de la luz celestial.
La estructura presenta una base circular ornamentada con motivos vegetales, florales y roleos, sobre la cual se alzan arcos imperiales que convergen en una orbe coronada por la cruz superior, emblema de la realeza espiritual de María. El resplandor periférico, compuesto por rayos rectos y flamígeros alternados, acentúa el efecto de irradiación luminosa, reforzando el carácter sobrenatural de la representación. El trabajo del metal evidencia una técnica depurada de repujado y cincelado, con minuciosos relieves que denotan la maestría de la orfebrería andaluza de los siglos XVIII y XIX. La plata, material asociado a la pureza mariana, confiere a la pieza un resplandor etéreo que realza su función simbólica dentro del culto mariano.























