Con motivo de la celebración de su festividad, así como de los cultos del Triduo, Vía Crucis y Besamanos, la Santísima Virgen de la Soledad ha sido ataviada de manera especial en Peñaranda con un conjunto de inspiración charra que pone en valor la riqueza de la tradición salmantina. Con ello se busca realzar la identidad castellana en su indumentaria, aportando al conjunto una marcada personalidad y un notable valor patrimonial.
Para esta ocasión, la Santísima Virgen luce un elegante conjunto de terciopelo negro ricamente bordado en oro. Sobre el pecho porta un dengue charro, adaptado para la imagen, que realza el conjunto y aporta un significativo valor etnográfico a su indumentaria. Del mismo modo, el vestido incorpora las caídas y los puños pertenecientes a un traje charro tradicional, cuyos bordados y pasamanerías se integran armoniosamente en el atuendo de la Virgen, reforzando así el vínculo con la tradición castellana y con la identidad cultural de nuestra tierra. Completa su indumentaria un manto de terciopelo negro bordado a base de lentejuela y mostacilla, obra de Francisca Sánchez Alonso y Alodia Gutiérrez Fernández, cuya delicadeza y riqueza ornamental aportan una especial solemnidad al conjunto.
El atavío se completa además con un delicado rostrillo de encaje que enmarca el rostro de la imagen, aportando solemnidad y dulzura a su expresión, así como con su puñal, elemento propio de su iconografía. Asimismo, la Santísima Virgen estrena una nueva corona que será bendecida durante la Función Principal. Esta pieza constituye un magnífico ejemplo de la orfebrería devocional del barroco tardío, caracterizado por su dinamismo formal y su riqueza ornamental. Se trata de una corona imperial de plata repujada y cincelada, acompañada de un resplandor solar que enmarca el conjunto, símbolo de la gloria divina y de la luz celestial.
La estructura presenta una base circular ornamentada con motivos vegetales, florales y roleos, sobre la cual se alzan arcos imperiales que convergen en una orbe coronada por la cruz superior, emblema de la realeza espiritual de María. El resplandor periférico, compuesto por rayos rectos y flamígeros alternados, acentúa el efecto de irradiación luminosa, reforzando el carácter sobrenatural de la representación. El trabajo del metal evidencia una técnica depurada de repujado y cincelado, con minuciosos relieves que denotan la maestría de la orfebrería andaluza de los siglos XVIII y XIX. La plata, material asociado a la pureza mariana, confiere a la pieza un resplandor etéreo que realza su función simbólica dentro del culto mariano.
La Junta Directiva de la Cofradía desea expresar públicamente su más sincero agradecimiento a Paqui Bernal Manjón por la generosa cesión, para esta ocasión, de diversas piezas de traje charro que han permitido conformar este singular atavío preparado con motivo de los cultos en honor de la Santísima Virgen. Con este gesto, además de enriquecer la estética de la imagen, se contribuye a mantener viva la memoria y el valor de la tradición charra.
Desde la Cofradía agradecen profundamente esta colaboración y el cariño demostrado hacia su imagen titular en unos días tan especiales para todos los cofrades y devotos y también el impecable trabajo del vestidor, José Ángel Nava y de las camareras Manoli García y Maripaz Peral.




















