Las continuas precipitaciones y las fuertes rachas de viento que se vienen sucediendo a lo largo de las últimas semanas están agravando el estado de numerosos inmuebles repartidos por el casco urbano de Peñaranda. Caída de cascotes y desprendimientos en fachadas están siendo los efectos más comunes en algunos edificios que, en la mayoría de los casos, llevan décadas cerrados y abandonados a su suerte, e incluso amenazando ruina. Vecinos de algunas de estas zonas alertan, además, del peligro que todo ello supone sobre todo para los viandantes en caso de que alguna de estas construcciones llegue a colapsar y se derrumbe.
Todo ello pone, una vez más, de manifiesto una grave problemática a la que no es ajeno el casco antiguo peñarandino y en la que los efectos meteorológicos adversos pasan factura.

















