Felisa Gómez es desde hace casi cuatro décadas y a pie de calle en Peñaranda «Feli, la asistenta social». Mi primera entrevista en el año 1992 en el desaparecido diario El Adelanto la tuvo a ella como protagonista y ahora, en A Tiempo, toca hacerle otra con motivo de su inminente jubilación como funcionaria del Ayuntamiento.
-¿Cómo fueron aquellos inicios a finales de los años 80?
-Empecé llevando toda la comarca, puse en marcha los CEAS (Centros de Acción Social)Peñalanda en toda la comarca. Primero con una beca de Cultura estábamos varias compañeras e hicimos un estudio de la provincia para ver en qué zonas se implantaban los CEAS. En aquella época no había nada en la provincia de Salamanca, en otros sitios sí, yo venía de Zaragoza y ya se trabajaba allí en los servicios sociales. Posteriormente sacaron las plazas de trabajador/a social y en mi caso elegí Peñaranda y comarca.
-¿Cuándo llega el cambio y pasas a dirigir los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Peñaranda?
-Al principio llevaba los 33 pueblos de la comarca sola, no había nada más que el trabajador social, ni animadores ni nada. Nos tocaba coger nuestro coche para ir a los pueblos. Algunos municipios grandes decidieron poner en marcha sus propios Servicios Sociales, algo que también sucedió en Peñaranda con don Aquilino entonces alcalde e Isidro como teniente alcalde. Ambos consideraban que venir cada 15 días aquí era insuficiente y hablaron con Diputación, se establecieron unos convenios por los que los ayuntamientos se comprometían a poner un profesional y empecé a trabajar aquí pero formando parte del CEAS de Diputación. Nosotros trabajamos según marcan la Junta y la Diputación, con los mismos instrumentos y las mismas herramientas. Y todo igual, porque formamos parte del CEAS pero la diferencia es que nosotros sólo trabajamos en este territorio.
-En estos casi 40 años has sido testigo y partícipe de la evolución de los Servicios Sociales.
-Cuando empezamos no había ni asociaciones de mayores, ni nada de nada, y en los pueblos tampoco. No había horario y recuerdo que teníamos las reuniones con los alcaldes de los pueblos cuando ellos llegaban de trabajar casi de noche. Nos reuníamos también con los párrocos, los aguaciles, los médicos…lo siguiente que hicimos fue crear la asociación Acopedis de familias de personas con discapacidad y pusimos en marcha el centro ocupacional y más tarde nacieron las asociaciones de mujeres.

-Has vivido incluso varias «mudanzas» del departamento hasta su ubicación actual en el Consistorio.
-En mi caso empecé en la oficina de la Diputación que estaba en un edificio de la plaza de España, después me trajeron aquí, al Ayuntamiento, cuando se fue la Policía Local a otra sede, después al centro social y cuando remodelaron el Ayuntamiento y lo ampliaron, volvimos aquí.
-¿Es fácil desconectar al final de la jornada y no llevarse a casa el trabajo?
-Mentalmente llegas a casa agotada y muy cansada porque son muchas cosas, temas muy diferentes y los hay muy complejos. Temas en los que no solamente estamos nosotros trabajando sino también el Juzgado, el médico, la asociación tal, el hospital, la familia…tener que coordinar los esfuerzos de todos éstos, es complejo porque si uno no se mueve, el otro tampoco se puede mover. Tienes que dinamizar todos esos recursos con una perspectiva y con una visión muy global para poder llegar a desarrollar el objetivo que tú quieres con esa persona o con esa familia. Hay casos que te los llevas puestos, los llevas a casa y los estudias, los trabajas desde el silencio y la tranquilidad. Con el tiempo también aprendes a relativizar aunque hay cosas que no se pueden relativizar porque si se te pasa un plazo, estás jugándote los derechos de una persona. Y eso es muy duro.
-Imagino también que hay personas (usuarios) con los que resulta fácil trabajar y otros no tanto y toca marcar límites, ¿no?
-El instrumento soy yo, como persona y como profesional y si no soy capaz de crear un vínculo con la persona que viene, va a ser muy difícil trabajar. No todo es dar, o tienes derecho a esto…a veces es trabajar con esa persona para que pueda abrirse y comprender cuál es su situación, qué es lo que yo le puedo facilitar ya sea recurso, material, ayuda económica…Hay gente que no entiende un no y no se da cuenta que detrás de ese no, no es Feli, es que hay una institución detrás, la que sea, con unos requisitos que hay que cumplir. Nuestro trabajo está muy reglamentado, si se trata de solicitar un recurso no es que yo no lo quiera dar es que se cumple o no se cumple.
-Cuatro décadas dan incluso para una auténtica revolución en el trabajo diario, de rellenar cientos de expedientes y papeles a mano a dar un click y presentarlos telemáticamente en un segundo en el organismo que corresponda.
-Cuando entró en vigor la Ley de Dependencia, esto fue la revolución. Se crearon nuevas plazas, nuevos equipos y con esta ley, bajo mi punto de vista, ha habido un gran desarrollo. Es cuando se han creado más plazas de trabajador social y equipos de promoción de autonomía personal, y otro tipo de cosas.
-¿Te ha quedado alguna espinita clavada?
-El Centro de Día que sigue siendo cada vez más necesario. Es un recurso maravilloso para las familias y para los usuarios.
-¿Cómo planteas tu vida a partir de este 29 de diciembre?
– Pues necesito vivir despacio, tranquila, conocer otras cosas, otro tipo de vida porque llevo 38 años haciendo lo mismo. Vengo, voy, trabajo. Tomarme la vida con más calma, saborear el día a día, el momento, una conversación, un café… Venir a Peñaranda a tomarme un café tranquilamente.
Me gustaría agradecer muchísimo a la población de Peñaranda, a las instituciones de Peñaranda, a los profesionales, a mis compañeros del Ayuntamiento, a toda la gente que trabaja en Peñaranda, desde los médicos, el juzgado, el párroco, los farmacéuticos, las tiendas, es que todo el mundo- Ha habido momentos duros, pero sobre todo, yo he recibido mucho de Peñaranda, mucho, mucho. Me he hecho aquí, he crecido aquí, como persona y como profesional. Y eso es de agradecer. Y sobre todo que han creído mucho en mí, mucho, mucho. A los alcaldes que ha habido aquí en Peñaranda y también a los concejales, tanto de los equipos de gobierno como de los grupos de la oposición. Me emociono mucho, porque para mí Peñaranda forma parte de mí y de mi familia.
















