Alfonso Sánchez Escudero recorrió ayer, una vez más, el camino entre Salamanca y Peñaranda, el mismo que ha hecho durante décadas para ejercer en esta última localidad su labor como médico de familia y coordinador del centro de salud. El trayecto esta vez estuvo repleto de recuerdos mientras descontaba los minutos para encontrarse con muchos de los compañeros que ha tenido en su trayectoria profesional hasta su reciente jubilación, para compartir con todos ellos una comida de despedida y fraternidad como tantas otras veces aunque ésta teniéndole como protagonista. Los abrazos y los besos que recibió Alfonso tuvieron mucho de cariño, de reconocimiento, de gratitud y también de buenos deseos para la nueva senda en su camino vital. En mi caso, y también por la confianza forjada en estos años desde la tarea informativa, me permito la licencia de hacer esta entrevista de tú a tú.
-Cuéntame cómo están siendo esos primeros días de nueva vida.
-Adaptándome a la situación, me está costando mucho, echo mucho de menos a pacientes y compañeros. Realmente me acuerdo mucho del trabajo, de hecho no descarto el volver a trabajar, me voy a dar un tiempo de dos o tres meses y, si sigo como ahora, seguramente, como en la pública no me dejan, lo haré en la sanidad privada también como médico de familia.
-Tú que has sido un médico de familia de vocación, de profesión, durante un montón de décadas, ¿qué opinas de la falta que hay ahora de profesionales de esa especialidad?
-Creo que ha sido una falta de planificación durante muchos años, que lo tenían que haber pensado, porque esto que estamos viendo ahora hace ya mucho tiempo que lo vimos los que ya llevábamos tiempo en ello, y tenían que haber puesto remedio mucho antes. Ahora han empezado a aumentar un poquito las plazas de médico de familia, pero esto que están haciendo tenían que haberlo hecho hace ya muchos años, con un poquito de previsión a largo plazo, y ahora nos ha cogido el toro. Realmente ahora estamos en las jubilaciones de los «boomers», como dicen ahora, y que realmente ahora son barbaridades de gente que se está marchando. Yo tenía la esperanza de que nos hubieran dejado alargar dos años más, como se habló, pero eso parece ser que no ha llegado a buen puerto, entonces toca adaptarnos a la situación que es lo que estamos haciendo ahora.
-Como coordinador también has luchado sin descanso por las mejoras en el centro de salud de Peñaranda, algunas de las que van camino de hacerse por fin realidad a corto plazo aunque llegarán ahora que estás jubilado.
-La verdad es que sí, llevábamos ya décadas con peticiones con el tema de la Fisioterapia y el arreglo de Urgencias, de hecho yo todavía no era coordinador del centro, era Ismael y yo ya llevo más de 19 años en esa función. Realmente que eso se haya conseguido, aunque ya no esté yo aquí, me alegra un montón, claro, y espero que lo dejen bien, que es lo importante, y que dejen lo más funcional posible todo, la zona de Urgencias que la reacondicionen un poquito, porque hace mucha falta.
-De todos tus años de médico, ¿lo más duro ha sido la pandemia?
-Ahora que lo vemos a toro pasado, fue duro porque era enfrentarte a algo distinto a lo que habíamos hecho hasta ahora, y luego lo que sí que tengo que decir es que la gente se portó fenomenal, colaboraron todos, médicos, enfermeras, administrativos, y sabíamos todos que nos arriesgábamos, que estábamos enfrentándonos a algo distinto, que nunca nos habíamos metido con ello, entonces realmente fue duro. Pero luego ves la parte positiva de cómo funciona la gente, y yo estoy encantado de cómo fue, además con la gran suerte de que aquí de los compañeros no falleció nadie, porque claro, donde ha habido un compañero fallecido ha sido aún más duro. Aquí, repito, tuvimos la suerte de que aunque hayamos pasado con el COVID, pues casi todos en algún momento lo pasamos, no fue grave, tuvimos ya la vacuna puesta, y todo eso quiere decir que nos ha ayudado. Fue una época muy distinta a la que hemos estado acostumbrados. ¿Cuál ha sido la época mejor o peor de tu vida profesional?, pues son tantos años que tienes ahí que yo tengo muy buenos recuerdos de todo. Mi primera etapa fue fundamentalmente formación, investigación, y hacer tesina en Madrid. Cada etapa tiene su parte buena, y el ver ayer a gente de Madrigal de las Altas Torres en la comida de despedida, me alegró un montón.
-Ahora cedes el testigo a Olga Pierna como coordinadora del centro de salud, ¿le has dado algún consejo?
-A Olga yo creo que no le hace falta mucho consejo, porque es una mujer que tiene mucha mano izquierda y no tiene problema para llevar la coordinación, de hecho ya lo está llevando fenomenal, y yo por eso pensé en ella. En su día le dije lo debes de hacer porque tú te llevas bien con todo el mundo, y es fundamental tener buena relación, porque si no, el buen ambiente que hay en el centro, lo perdemos enseguida. Entonces hay que intentar mantener esa buena sintonía, ir a trabajar, y encontrarte a gusto en el trabajo, y aquí estábamos a gusto.
















