La alcaldesa, Carmen Ávila, y la concejala de Cultura, Sonsoles Núñez han hecho esta tarde balance del primer festival de novela negra Bracamonte en Negro que se ha desarrollado del 6 al 8 de noviembre en Peñaranda y que han definido como «uno de los hechos más importantes que hemos tenido en la localidad, según nos han transmitido los autores participantes y el público».
La regidora ha asegurado que «no hay mejor termómetro que el de la calle y se han cumplido los objetivos de acercar este género literario al público interesado en la novela negra y también dar visibilidad a otra parte de la cultura con un proyecto que, sin duda, ha merecido la pena».
«Han sido tres días en los que Peñaranda ha recibido visitantes de distintos puntos de la geografía española y que han vivido un conjunto de experiencias literarias que nos han enriquecido a todos. Por descontado, el festival ha tenido una repercusión socioeconómica muy importante con visitantes que no conocían Peñaranda y han quedado sorprendidos de los recursos que tiene nuestra ciudad y se han llevado de ella un grato recuerdo. A nivel turístico han podido descubrir la riqueza del municipio y también económicamente ha sido positivo porque muchos de ellos han comprado productos en los establecimientos locales, además del beneficio para la hostelería y para las librerías», ha añadido Carmen Ávila. La alcaldesa ha agradecido la labor de la comisaria del festival, la escritora María Suré y de su pareja, así como de todo el personal del Ayuntamiento y de la concejalía de Cultura y ha afirmado que «esperamos que este festival no sea el único y sea punto y seguido para un segundo encuentro literario».

Epicentro de la novela negra
Por su parte, Sonsoles Núñez, responsable del área de Cultura, ha hecho hincapié en que «Bracamonte en Negro ha convertido estos días a Peñaranda en epicentro de la novela negra y ha superado todas las expectativas iniciales a nivel cultural, económico y turístico».
16 autores de novela negra en el «top» del género que han protagonizado ocho encuentros literarios, una ponencia de la Policía Científica, una charla con alumnos del instituto Germán Sánchez Ruipérez, cuatro clubes de lectura, dos concursos de relatos, el juego de la mañana del sábado en el centro social y la clausura con la película del director peñarandino Antonio Hernández han dejado una asistencia media en cada acto de en torno a un centenar de participantes y un impacto total de unas 1.500 personas durante todo el festival. La venta de 168 ejemplares por parte de las tres librerías de la localidad y la intensa actividad en bares, restaurantes y comercios así como los visitantes llegados de Valencia, Madrid, Burgos, Zamora, Ávila, Salamanca capital y pueblos de las comarcas limítrofes se suman a los «efectos positivos» que ha dejado Bracamonte en Negro, según las responsables municipales.
















