La noche del lunes deparó una visita inesperada en la localidad peñarandina con Morante de la Puebla, que llegó acompañado entre otros por su apoderado, y quiso disfrutar de la afamada gastronomía peñarandina en el restaurante Las Cabañas. El chef Gerardo Cabañas, que regresaba de viaje justo en esos momentos, se encontró con la visita del torero y no dudó en ponerse «manos a la obra» en la cocina, nunca mejor dicho, para que el recuerdo de Peñaranda dejara un excelente sabor de boca.
La presencia del famoso diestro de La Puebla del Río se convirtió, además, en pocos minutos en un auténtico reclamo para los aficionados taurinos que no quisieron dejar pasar la oportunidad de compartir unos momentos con él. Agustín Arias (el Tin), de Santiago de la Puebla, fue uno de ellos y consiguió que Morante de la Puebla le firmara una muleta, no de torear sino de las que le ayudan a caminar en su recuperación actual. «Voy a plastificarlo para tenerlo de recuerdo. En junio cuando cortó dos orejas y un rabo le tiré una al ruedo y el domingo, en Salamanca, le tiré la otra así que están bendecidas las dos por el Dios del toreo, a ver si me curo. Le dije también que soy de Santiago de la Puebla, no La Puebla del Río, pero también La Puebla y él me contestó incluso que somos paisanos», ha comentado el santiagués.
Los taurinos peñarandinos no dudaron, incluso, de hablar a Morante sobre la centenaria plaza de toros de La Florida que existe en la localidad mostrándole sus deseos de verle algún día torear en ella. «Nos ha sorprendido muy gratamente porque es muy cercano y hemos charlado con él de forma muy distendida», han comentado a NOTICIAS A TIEMPO. Morante de la Puebla firmó, además, en el Libro de Honor de Las Cabañas.



























