Testigos mudos del ir y venir de los peñarandinos desde hace casi un siglo, los carteles que promocionaban el Nitrato de Chile han sobrevivido al paso del tiempo y aún pueden verse en sendas fachadas de la céntrica calle Nuestra Señora y en la plaza de los Hermanos Camisón. Los pocos murales de azulejos que han llegado hasta nuestros días, símbolo de la publicidad de principios del siglo XX, son sin duda un tesoro que en Extremadura cuentan incluso con la declaración de Bien de Interés Cultural enfocada a su protección y conservación.
«Estos murales de azulejos promocionaban abono agrícola nitrato de Chile y los podemos encontrar en distintos municipios extremeños. La Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX) solicitó la declaración de BIC en septiembre del año 2021 ante la Consejería de Cultura junto con un inventario de los 21 que aún se conservan en Extremadura. . La Consejería de Cultura de la vecina región reconoce que estos carteles “poseen un incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico puesto que son exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930, así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento”, explican desde Adenex.
La asociación Adenex, además, ha recopilado parte de la historia de unos carteles publicitarios que comenzaron a colocarse en la década de los años 20 del pasado siglo. En esta época , el aumento de la producción de fertilizantes propició la exportación de este producto a Europa, especialmente a España y Portugal lo que llevó a una gran campaña publicitaria .Estos carteles fueron diseñados por Adolfo López-Durán Lozano cuando aún era estudiante de arquitectura y fabricados en los talleres de cerámica valenciana de Ramón Castelló. Responden a la tendencia publicitaria que se impuso en España entre 1910 y el comienzo de la Guerra Civil, donde proliferaron los azulejos de mosaicos decorativos. Aunque era habitual colocar estos paneles en las entradas o salidas de las localidades, también los encontramos en las plazas junto al Ayuntamiento, como en Valencia del Ventoso, o en inmuebles destacados o hitos del municipio como la plaza de toros de Olivenza o el Convento de la Merced en Trujillo. Son símbolo de la sociedad del pasado y es fundamental conservarlos como testimonio antropológico y cultural.


















