En pocas semanas se cumplirán nada más y nada menos que 38 años de su llegada a Peñaranda, una localidad en la que ha dado lo mejor de sí mismo como profesor de Educación de Personas Adultas y en la que ha dejado su huella pedagógica y humana en varias generaciones. Tras una última etapa «reenganchado» en las aulas gracias a la figura de Profesor Honorífico, Julio Gómez Sañudo pone el broche a su trayectoria profesional aunque, como él mismo reconoce, no se trata de un adiós definitivo y confía en seguir compartiendo con los alumnos conocimientos y experiencias en torno al Arte, la Historia y la Literatura.
– ¿Qué recuerdos tiene de su llegada a Peñaranda hace casi 40 años?
-Llegué al Centro de Educación de Personas Adultas (EPA) de Peñaranda el 1 de septiembre de 1987. Al llegar me encontré con una situación un poco complicada. El entonces director había obtenido una liberación sindical y quedaba vacante la plaza de director del Centro. El Coordinador Provincial del Programa llegó ese mismo día y me nombró director. Bueno, fue un momento difícil, no conocía nada del programa, pero…era mi jefe y no podía negarme al nombramiento. Así que fue un comienzo muy complicado para mí. Debo decir que gracias a los compañeros del Centro, que me ayudaron en todo y me sacaron de mil apuros, pude salir adelante y acabar el curso satisfactoriamente. También en el alumnado encontré personas encantadoras que hicieron que el trabajo, tanto de dirección como docente, fuera sumamente fácil y cómodo. A todos ellos los debo agradecer que mi trabajo fuera sencillo. Pero esto también ha seguido siendo así a lo largo de todos estos años.
– ¿Cómo se veía por entonces la educación de personas adultas?. ¿Qué retos tuvieron que afrontar en aquellos primeros años?
-Era un momento de redefinición de la educación de personas adultas. La LOGSE aún no se había implantado para las personas adultas. Tan sólo el Titulo III de la citada ley contemplaba ligeramente cual seria el nuevo camino a seguir, pero todo estaba por desarrollarse. Por otra parte, el Ministerio de Educación había elaborado con anterioridad el llamado Libro Blanco de la Educación de Adultos. Durante unos años seguíamos ofertando el antiguo Título de Graduado Escolar, ya que el Titulo de Educación Secundaria Obligatoria aún no se había implantado para personas adultas.
El Centro de E.P.A. de Peñaranda de Bracamonte fue pionero en lo que sería después el desarrollo de la Ley de Educación de Personas Adultas, ya que a través de la llamada Comisión de Desarrollo Cultural, que aglutinaba la mayoría de instituciones públicas y privadas de la localidad, ya se esbozaba que este tipo de enseñanzas debería atender a tres grandes bloques: La educación formal y académica (encaminada a la consecución de un título), la educación ocupacional (orientada a la consecución de un trabajo o promoción dentro de su trabajo) y la educación orientada al desarrollo personal.
Cuando la ley fue promulgada, se produjo una reorganización de este tipo de Centros y, por temas económicos principalmente, no todos los Centros pudieron ofertar el Titulo de Educación Secundaria Obligatoria de forma completa, como en Peñaranda de Bracamonte. Tuvimos que negociar y acordar con el Centro Giner de los Ríos, de Salamanca, para poder, a través de ellos, que los alumnos de la comarca pudieran asistir al Centro a las clases pero examinándose en la capital, a través de la Educación a Distancia o a través de las pruebas libres para la obtención de la titulación necesaria.
– Los cambios de ubicación en estos años ¿qué han supuesto?
-Una mudanza de una vivienda familiar supone un gran esfuerzo, pero en un centro educativo este esfuerzo se multiplica por diez, ya que hay que cambiar biblioteca entera, aulas de informática, aulas generales con sus mesas, sillas, pizarras, despachos…
Pero el primer cambio desde el edificio del antiguo Colegio Maestro Rural al recién reformado edificio “blanco” lo vivimos con ilusión, ya que el anterior edificio estaba obsoleto y no reunía unas mínimas condiciones de seguridad y habitabilidad, mientras que la nueva ubicación era un edificio que era el ideal para nosotros. Pero…la alegría nos duró poco porque solo unos años después, debido la unión de los dos centros de secundaria de la localidad, fuimos nuevamente desplazados al edificio del que fue I.E.S. “Tomás y Valiente”. Nueva mudanza completa, en un tiempo récord y malestar entre profesorado y alumnado porque queda retirado del centro de la ciudad, y, dado que el horario de nuestro Centro es principalmente de tarde-noche, temíamos perder mucha matrícula con el cambio, siendo además una incomodidad para muchos de nuestros alumnos y alumnas que deberían ir andando de noche en pleno invierno hasta el nuevo centro. Afortunadamente pudimos encontrar programas atractivos para el conjunto de la población adulta peñarandina y la matrícula, no sólo no se resintió, sino que aumentó el numero de alumnos matriculados, sobre todo en los programas denominados de Educación no Formal.
– Esta etapa final como Profesor Honorífico, ¿qué sensaciones le ha dejado?
-He tenido la suerte de desarrollar mi labor de la forma y en el sitio que he disfrutado siempre. Yo suelo decir que tengo la sensación de no haber trabajado nunca en toda mi vida, porque he hecho exactamente lo que me gustaba hacer. Y el tiempo me ha dado la razón porque ya, después de haber cumplido con mi periodo laboral necesario, he seguido en el Centro, de forma altruista disfrutando del Taller de Historia, Arte y Literatura, y sintiendo las clases como una charla de amigos que se encuentran para hacer tertulias sobre algo que todos disfrutamos. Gracias a este programa he podido disfrutar cuatro años más de compañeros y alumnos…bueno todos ya un grupo de amigos, que hablamos de historia, de arte , de literatura y visitamos museos, ciudades y monumentos… todo un placer.
-¿Echará de menos las aulas y a los alumnos?
-Seguro. Me voy con cierta sensación de tristeza y nostalgia… ¡han sido tantos años disfrutando! Pero volveré, aunque de forma un poco mas informal para actividades puntuales, o para ir a visitar museos y acompañar en las visitas que se hagan a ciudades y monumentos. Que no crea nadie que se han librado por completo de mi, jajaja.
– ¿Qué planes tiene a partir de ahora? Confesables jajaja
-Pues aun no tengo claro cuál será la ocupación u ocupaciones a partir de ahora. Proyectos hay, entre ellos quizá hacer una tesis doctoral sobre la reconstrucción barroca de la bóveda de del templo románico de San Nicolás en Ávila que hace tiempo tenía a punto de comenzar, pero la pandemia dejó enfriar. También tengo idea de escribir algo de novela corta…Proyectos no faltan. Y, como dije antes, seguiré en contacto con el C.E.P.A. El Inestal para actividades y cursos puntuales.
















