Félix González Herrero, de Villoria, y alumno del IES Senara de Babilafuente ha finalizado sus estudios de Bachillerato Científico Tecnológico con Matrícula de Honor, una distinción a la que pueden optar los alumnos de segundo curso con una nota media de 9 o superior.
«Desde un principio sabía que existía la Matrícula de Honor en Bachillerato pero creía que era un reconocimiento para alguien que sacaba en todo 10 y días antes ya veíamos la posibilidad de poder tenerla tanto algunos compañeros como yo y finalmente me la dieron a mí. La verdad es que estoy muy contento de que me hayan elegido y muy agradecido a mis profesores del IES Senara», ha explicado el joven.
«Pienso que la Matrícula de Honor es un premio que no sólo reconoce el trabajo de estos dos años porque también está el trabajo durante toda la etapa de instituto, desde primero de la ESO y lo he logrado a base de constancia, de estudiar todos los días, de organizarme bien, de no agobiarme por el tiempo y creo que ese hábito que he desarrollado a lo largo de los años hace que llegues a Bachillerato y todo sea más fácil, aunque evidentemente hay que estudiar mucho más que en la ESO», asegura el alumno del Senara.
Félix, como cualquier joven de su edad, tiene también su tiempo libre «suelo salir bastante los fines de semana con mis amigos de aquí, de Villoria. Desde pequeño participaba siempre en baloncesto y atletismo y en primero de Bachillerato lo pude compaginar bien pero este año me he centrado mucho más y he ido a pocos entrenamientos aunque a los partidos no he faltado pero el atletismo he tenido que dejarlo, me he centrado en estudios y baloncesto», añade.

Félix González Herrero tiene en mente entrar en la escala de oficiales del Ejército de Tierra donde le gustaría cursar una ingeniería industrial que es «algo que me gusta bastante la ingeniería y el ejército». «Este verano quiero desconectar, disfrutar de las vacaciones, del pueblo y de los amigos y aprovecharlo a tope porque ya empieza la vida militar si consigo entrar», añade el joven.
«El instituto Senara la verdad es que me encanta y al ser un centro rural en el que no hay mucha gente las clases son de mayor calidad, los profesores tienen una atención más personalizada con los alumnos y hay casos, como en mi curso, en asignaturas como Biología o Química hay cinco personas y prácticamente es como si fueran clases particulares. Los profesores pueden permitirse, si alguno no lo entiende, volver atrás y explicarlo para que quede claro. La convivencia, además, es muy buena porque conoces a todo el mundo y es una buena elección en caso de ser de esta zona en lugar de irse a otros institutos por ejemplo de la capital», destaca por último el alumno.
















