Desde las 16:00 horas, junto a la reja de la capilla de San Antonio en la iglesia parroquial de Peñaranda, han sido varias decenas de devotos los que se han dado cita para seguir, un año más, el tradicional cambio de ropas al venerado Santo Cristo de la Cama. Los mayordomos, Joaquín Calvo y su hija Marta, junto a los responsables de la cofradía y del cabildo y a las hermanas Bruno, históricas camareras de la imagen, han ido dando cada uno de los pasos de un ritual que se viene repitiendo desde hace siglos. La apertura de la urna acristalada en la que se rinde devoción al cristo y la retirada de la colcha, sábanas y almohadas ha dado paso al traslado de la imagen en sí que, cubierta con un camisón blanco, se ha expuesto para el habitual besapiés. Niños, jóvenes y mayores han pasado junto al cristo para besarle y también para pasar por sus pies pañuelos a modo de exvoto encomendándose a su protección o pidiendo algún favor por su intercesión.
Mientras tanto las camareras han ido colocando, de nuevo, en la urna el colchón, las almohadas y la sábana inferior sobre la que se ha vuelto a colocar al Cristo de la Cama y bajo sus piernas se ha colocado un saco de tela morada con numerosas prendas en su interior que han llevado los fieles también para pedir, fundamentalmente, salud para todos. La sábana y colchas bordadas que han tapado al cristo junto a las flores que lleva a ambos lados de su cabeza y el regreso de la tapa de la urna acristalada para protegerlo han puesto fin al cambio que cada año tiene lugar la víspera del Domingo de Lázaro, quinto del tiempo de Cuaresma.
Este año, la cofradía ha querido tener, además, un acto de caridad y ha invitado a las personas que han asistido a este cambio de ropas a llevar productos de higiene personal que se entregarán a la parroquia para su posterior reparto entre las personas más necesitadas. Mañana, domingo, tendrá lugar la fiesta anual del Santo Cristo de la Cama con la misa solemne a las 13:00 horas en la iglesia parroquial.