Un momento largamente esperado y que se hace realidad hoy, sábado, para la cofradía del Santo Cristo del Humilladero y Nuestra Señora de las Lágrimas que ha presentado los avances en el paso procesional para la talla del crucificado. El Hermano Mayor del Humilladero, Guillermo Flores, ha tenido palabras de gratitud para todas las personas que están colaborando económicamente en un proyecto que aún tardará varios años en completarse. La talla del canasto corre a cargo del escultor salmantino Víctor de los Dolores que ha participado en el acto celebrado en la ermita del barrio de Chamberí. «Cada diez centímetros de talla suponen varios días de trabajo, en el frente del canasto se puede observar el dibujo sobre el que yo voy tallando y después sacando diferentes volúmenes», ha explicado a NOTICIAS A TIEMPO.
La presentación ha contado, también, con el artista macoterano y de raíces peñarandinas, José Ángel Nava, encargado del diseño y realización de las cuatro cartelas que flanquearán el paso y que reflejan las cuatro últimas estaciones del Vía Crucis, realizadas en madera policromada al oleo a través de la técnica de la veladura. José Ángel Nava ha explicado que sus obras «están inspiradas en la pintura barroca, concretamente en la realizada por Lucca Giordano en nuestro Convento de la Encarnación de la Carmelitas descalza, muy cercano a esta ermita. El tratamiento del claroscuro, la dinamización de las escenas, la expresividad de los personajes, el tratamiento de los paños, dan buena cuenta de éstas características tan propias de la pintura clásica». José Ángel Nava ha ido desgranando, a continuación, los detalles de cada cartela:
En la primera de la cartelas, podemos ver el momento en el que Jesús es clavado en la Cruz. Una escena cargada de dramatismo y expresividad, la torsión del cuerpo de cristo sobre la cruz y la fuerza irrefrenable del sayón que se dispone con total violencia a clavar el primer clavo del señor. En el tratamiento de la musculatura del torso y el brazo con el que sujeta el martillo podemos ver la fuerza que ejecuta para clavar a cristo en la cruz. En la parte derecha un soldado romano indica al sayón donde debe ir colocado un tablero con la leyenda según San Juan en la que ponía “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” en tres idiomas latín griego y arameo.
La segunda de las cartelas podemos ver la escena en la que Jesús muere en la cruz. Es el momento en el que Cristo expira y el cielo se torna en tinieblas. Aparece la clásica escena del calvario. Cristo muerto en la cruz, con una torsión del cuerpo mas reposada y con un estudio anatómico en sus llagas apoyado en los estudios sobre la sábana santa de Turín y el sudario de Oviedo, por ejemplo en el lugar en el que se encuentran los clavos. Al lado izquierdo San Juan representado con sus colores alegóricos en sus ropajes, presenciando la terrible escena y dirigiéndose hacia la virgen María que llora desconsolada mirando al cielo con los brazos entrelazados, vacíos por la ausencia y la muerte del hijo y que representa el “Stabat Mater, Dolorosa”. En la parte inferior y abrazada a la cruz Santa María Magdalena que arrodillada llora dramáticamente la muerte de Cristo. A los pies de la cruz sobre un monte de rocas llamado Gólgota se sitúa la calavera de Adán y debajo de esta el grial que recoge la sangre de cristo derramada. Una alegoría al hecho de que Jesús con su sangre y su muerte nos redime del pecado original.
La tercera de ellas representa la escena en la que el cuerpo de cristo es descendido y reposa en el regazo de su madre. Es una escena desgarradora y muy intimista. Tan solo la madre y el hijo, un momento cargado de expresividad y dolor representado en el rostro de la madre que mira al cielo.
Por último, la estación del Vía Crucis en la que Jesús es Sepultado, inspirada en los Evangelios apócrifos. Es una acto de un gran dinamismo y en la que mejor se representa al claroscuro barroco ya que esta situada en el interior del sepulcro. La escena se concentra entorno al cuerpo de cristo muerto que esta siendo depositado por José de Arimatea, reputado comerciante de judea y que aparece vistiendo ricas sedas y que es ayudado por Nicodemo que sostiene los pies de cristo que esta apunto de reposar sobre la piedra de unción envuelto en una sábana blanca de lino. En la parte izquierda aparece Santa María Magdalena implorando junto a un cáliz con los santos oleo para ungir el cuerpo de cristo. En la parte derecha San Juan y la santísima Virgen María que con su manto recoge las lágrimas de su rostro, una referencia a la advocación de Nuestra Señora de las Lágrimas de ésta cofradía y que representa el “Stabat Mater, Lacrimosa”.
Miembros de la Junta de Gobierno del Humilladero, cofrades, devotos y representantes de otras cofradías han podido, después, ver de cerca los detalles de este nuevo avance en un proyecto que engrandecerá y aumentará el patrimonio artístico del Humilladero en particular y de la Semana Santa peñarandina en general.