Los simpáticos pitufos y su pesadilla, Gargamel, han cobrado vida en las manos de la peñarandina Artura Colino que, una vez más, sorprende con sus trabajos realizados con la técnica «amigurumi». Aguja, hilos de colores, e innumerables horas de labor han ido dando vida durante las últimas semanas al malvado Gargamel, a pitufina y al resto de pitufos así como a sus casas en forma de seta que acompañan también la escena. Cada creación va «enganchando» para hacer una nueva que Artura Colino comparte, además, en el escaparate de su mercería en la calle Elisa Muñoz, de Peñaranda, a escasos metros de las plazas.
Los más pequeños son, sin duda, los que más disfrutan contemplando de cerca a estos simpáticos personajes pero muchos mayores también se paran frente al escaparate para no perder detalle. Los pitufos sustituyen desde hoy a Blancanieves y los siete enanitos por los que Artura Colino ha recibido numerosas felicitaciones y acabada ya la aldea pitufa, en mente están ya nuevos proyectos que irán viendo la luz próximamente.